Repito:
No es para quien parece.
Te sale la maldad a borbotones por la boca,
Se condensa en esos labios que siempre quiero besar.
No eres más que un pulpo atenazado.
Despiadado invidente.
A ti no te han tratado así.
Decidle que me quema,
que me fulmine
y me deje en paz.
Yo no voy ni a dirigirle la palabra
El mío ahora es amor condicional.
Tampoco le déis las gracias,
no puedo,
no me creo el dicho aquél.
Santa mentira.
Y no me acordaré de disculparme,
maldita la contradicción.
Si me mordiera algo más cruel,
menos divino,
mi mente se ahorraría el viaje de vuelta.
No puedo escapar de tanta luz.
Tú ya no eres tú,
Ni en minúscula ni en mayúscula.
Estás en lo ilógico de mi carencia,
solo para dejar de estar.
Te echo.
Vuelve.
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