jueves, 1 de noviembre de 2012

LI

Un espejo que me recomponga.
Uno que no pierda el hilo de mis versos.
Uno que me mire, como se admira al sol.
Una premonición.
Una inmortalidad del cuerpo.
Un fragmento de arena que encaje.
Y un amarre que  se me escape de las manos.

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