sábado, 29 de octubre de 2011

Esto va dando coletazos, como un pez que se ahoga.

Huele a suelo limpo y a sudor, sin perfume en su espejismo, ¿Qué esencia tendrá algo sin alma? Hasta un perro destila una sustancia más humana.
Corre, como el caballo que queda en el aire, el héroe trágico de la balada y del blues. Que termina arrancándose los ojos sin merecer tal honor. 
Sería mejor no existir, para tan triste existencia hace falta trastocar la tierra, cubrirse de arena y pedirle a la luna que deje de mirar. 
Es una sombra a la que mirar altiva, ¿Porqué? Porque te conozco. ¿O no? Yo cambio, tú cambias, déjalo. Y vas rápido, y te vas, se pierde.
 La ciudad no es suya, aunque ponga cara de poseerla, el mundo es menos suyo cada día. Y no lo sabe, y cada tren se marcha conmigo, y agacha la cabeza y dice que sí y que no, y ¡ Que no! Como si valiera de algo, sin hacer nada, y le gritas:
 ¡ Fuera de mi vista! Con los tacones puestos, y se va, o se queda. Porque no tiene nada más que hacer, y mucho en qué pensar y, y, y... Pero no llega.
Las ventanas del coche, cariño. Al menos , las ventanas del coche. Deberías haberle roto las ventanas del coche.



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Perdonad si hay alguna falta, lo subo desde el teléfono.

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